La ministra de Agricultura, María Emilia Undurraga, se trasladó hasta la localidad de Quincanque, en la comuna de San Pedro, para conversar con los agricultores que vieron afectadas sus producciones por las últimas lluvias.

En este escenario, la secretaria de Estado, que fue acompañada por el gobernador (s) de Melipilla, José Pedro Guilisaste; el alcalde de San Pedro, Manuel Devia, y personeros de INDAP, llegó hasta la casa de la señora María Sáez, que perdió más del 50% de su producción de tomates, donde conversó con la agricultora y también le dio a conocer alternativas de apoyo.

Al respecto, la ministra dijo que “estamos viendo y visitando los daños que produjo el sistema frontal. Es impresionante ver cómo el esfuerzo de muchos meses y años con estas situaciones se pierden. Pero estamos con todo el equipo Minagri, porque queremos acompañar a los agricultores para que se vuelvan a poner de pie y puedan continuar con esta actividad”.

Agregó que “la señora María puede salvar algunas partes del huerto, pero para eso debe aplicar productos que no estaban pensados y eso es parte de lo que desde Indap vamos a apoyar en estos días”.

Por su parte, el gobernador (s) de Melipilla, José Pedro Guilisasti, subrayó que “esto es algo terrible para la agricultura y por eso es que estamos desde el primer minuto en terreno, catastrando con los servicios del agro y vamos a poner a disposición todos los instrumentos para poder ir en ayuda de cientos de familias que se han visto afectadas por estas lluvias”.

En tanto, el alcalde Devia indicó que “espero poder apoyarla a ver si se puede salvar algo de este cultivo y tenemos toda la esperanza de que llegue esa ayuda rápida para poder salvar parte de este cultivo”.

El edil explicó que en la comuna de San Pedro está ocurriendo lo mismo con los frutilleros. “Este era un año perfecto, con un precio histórico de la frutilla y se perdió gran parte del cultivo y por eso los frutilleros van a necesitar el apoyo de todos los instrumentos que tiene Indap y que ha dispuesto el Gobierno”.

Finalmente, la señora María comentó que “tenía una plantación muy bonita, pero con la lluvia se murió la planta. Estoy feliz que hayan venido para que se dieran cuenta como uno trabaja y como se cayó todo y lo que más pido es ayuda”.

Enfatizó que “tengo rabia, porque a mí me ha costado mucho lo que estaba haciendo sola. Fue un dolor grande. Mi pérdida es de alrededor de $6 millones”.